Cirugía

HOMBRES: Cirugía

Algunas cirugías son imprescindibles en el hombre transexual tratado con testosterona y otras son opcionales.

Mastectomía: Eliminación de las glándulas mamarias. No es imprescindible haber iniciado el tratamiento con testosterona, pero sí que es muy recomendable ya que, cuanto más pequeñas sean las glándulas, más sencillo es extraerlas. Además de extraer las glándulas, es necesario separar los pezones y recortar la piel sobrante para mejorar la estética del tórax.

La cicatriz depende del tamaño glandular que tenga cada hombre y de su ubicación. A veces es posible extraerlas a través de las axilas.

Cada paciente debe ser asesorado por su cirujano sobre las técnicas más recomendables y los resultados estéticos esperables en su caso.

 Histerectomía y anexectomía: La extracción del útero y los ovarios es casi obligatoria en hombres que están siendo tratados con testosterona. Si bien ningún estudio ha podido demostrar que la testosterona produzca tumores malignos en el útero y ovarios, ante la duda, lo más sensato es extirparlos.

 Si tus dudas sobre esta cirugía están relacionadas con la preservación de la fertilidad, debes tener en cuenta que cualquier decisión concerniente a la fertilidad (preservar óvulos o incluso gestar uno mismo a su hijo) debe tomarse antes de iniciar el tratamiento con testosterona. No existen estudios sobre la salud de bebés procedentes de ovarios de hombres tratados con testosterona, pero parece sensato no hacer el experimento con nuestro propio hijo.

 Metaidoioplastia: Esta cirugía sirve para orinar por la punta del pequeño pene. Se puede acompañar de la implantación de prótesis testiculares.

El resultado es un pequeño pene, sensible y con capacidad para ingurgitarse durante la excitación, si bien no es suficiente para penetrar a la pareja durante una relación sexual.

La principal complicación de esta cirugía es la aparición de fístulas, incluso en las manos de los cirujanos más expertos. Esto se debe a la naturaleza muy frágil del tejido con el que se trabaja para crear el conducto urinario. La aparición de una fístula conlleva casi siempre un calvario para el hombre que la sufre, con infecciones urinarias de repetición, dolor, y muchas veces la necesidad de utilizar una sonda.

 Faloplastia: En la faloplastia se forma un nuevo pene con piel, grasa y tejido muscular procedente de muslos y brazos. La capacidad de erección depende del implante de una prótesis mecánica en el interior del nuevo pene.

El riesgo de fístulas es similar al que se corre con la metaidoioplastia.

La sensibilidad del nuevo pene es similar a la que tendría un brazo o una pierna; esto para algunos hombres es muy frustraste, pero otros relatan que la experiencia de sentir su propio pene es muy satisfactoria.

 Transplante de pene: Por el momento, esta técnica, en la que muchos hombres transexuales tienen grandes esperanzas, no está disponible. Como todo trasplante, conlleva el riesgo añadido de precisar un tratamiento con medicamentos que bloquean el sistema inmunológico, para evitar el rechazo. Estos medicamentos tienen también efecto sobre los niveles de azúcar, el colesterol y la tensión arterial, ya de por sí comprometidos en los hombres tratados con testosterona, por lo que en este momento, desde mi punto de vista, no se trata de una opción segura.

1. Proceso psicológico.

2. Hormonas.

3. Cirugía.

4. Prótesis.

5. Sexo.

6. Seguimiento.

 

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