Realidad

PARA MÉDICOS: 2. Realidad

España es uno de los pocos países en que se reconoce el derecho de las personas transexuales a ser atendidas en la Sanidad Pública. Nuestro país es el único que permite la rectificación de la mención del sexo de la persona en su documentación sin exigirle la cirugía.

Sin embargo, todavía hay comunidades autónomas que no contemplan el tratamiento de estas personas y profesionales que, por desconocimiento o por maldad, están dispuestos a poner todo tipo de trabas a las personas transexuales y a los médicos que las tratan.

 Decir que tratas a personas transexuales puede suponer la exclusión directa de un trabajo, con el beneplácito del resto de médicos. En el mundo real, es casi imposible para un médico atender a un paciente transexual sin el respaldo de una Unidad de Género.

 Muchas veces he recibido a pacientes cuyos médicos, a la hora de emitir el informe para el cambio registral, no se han atrevido por miedo a perder su puesto de trabajo. Otras veces, el paciente ha llegado a la consulta después de que su médico, en quien había confiado, le haya dicho que no puede seguir dándole recetas ya que un superior le ha advertido que lo que está haciendo es “ilegal”. Hay médicos que refieren que un superior les recomendó atender a sus pacientes “fuera del hospital” para evitar que otros profesionales se sintieran incómodos.

 Incluso en el entorno seguro de una Unidad de Género nos encontramos con que algunos Inspectores Sanitarios bloquean los tratamientos de nuestros pacientes, con jueces que tienen sus reparos a la hora de hacer un cambio registral y con compañeros que nos dicen que no han hecho determinada prueba diagnóstica a nuestro paciente porque “lo suyo no era urgente”.

 Este rechazo se disfraza con “priorización para enfermedades graves”, sin embargo, nadie se plantea retirar, por ejemplo, la cirugía de juanetes, aunque hasta el momento nadie haya muerto por esta patología.

 En ocasiones, mientras el médico intenta lidiar con todas estas cosas, se encuentra además con la frustración del paciente, que le pide resultados y rapidez o que demanda cosas que no están en la mano del médico. Eso hace que muchos médicos que en su momento empezaron a tratar a personas transexuales hayan claudicado.

 La persona transexual es una persona normal en todas las acepciones de la palabra. Los pacientes que llegan a la consulta son abogados, ingenieros, cocineros… gente inteligente y sensata, que se adapta a los horarios y cumple el tratamiento con la misma diligencia que cualquier otro paciente. Cada vez con mayor frecuencia vemos niños o adolescentes que llegan acompañados por sus padres y es gratificante ayudarlos a convertirse en quienes realmente son y ver su progresión en la vida.

 Desde esta página me gustaría contribuir a la difusión de la realidad de las personas transexuales y a que se respeten sus derechos y se los trate con el respeto que todo ser humano merece.

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