Cómo piensa un niño transexual

NIÑOS: 3. ¿Cómo piensa un niño transexual?

Los niños son conscientes de su identidad como niño o como niña mucho antes de poder expresarla. El niño con identidad cruzada se encuentra con la sorpresa de que, sabiendo él que es un varón (o una niña), la gente lo “confunde” con una niña (o con un niño). Esto genera sorpresa en el niño, que hará lo posible por sacar a los demás de su error, a veces autonombrándose con un nombre del género opuesto y a veces insistiendo en utilizar las ropas que él (o ella) ve que son propias del género de identificación.

 Algunos niños pueden insistir en orinar de pie (o sentados) porque así es como lo hacen los niños (o las niñas). En ese momento no suelen ser conscientes de la diferencia en los genitales. Cuando toman conciencia de que es el pene lo que hace que la gente designe a un individuo como varón, aparece el deseo de tener (o de no tener) pene. Esto no es propiamente un rechazo del niño hacia su cuerpo, sino un deseo de tener aquello que hará que otras personas lo identifiquen como quien realmente es.

 De forma espontanea, el niño (o niña), buscará compañeros de juego y actividades propias del género de identificación: si se siente niño, sus amigos serán otros niños, y si se siente niña, sus amigas serán otras niñas.

 La identidad cruzada es muy manifiesta en la primera infancia, en que el niño no es reprendido y como mucho puede encontrarse con la sorpresa de los adultos. A medida que el niño crece, su actitud genera sentimientos de frustración, dolor y a veces enfado en los adultos. Esto puede hacer que el niño reprima estos sentimientos. Tanto niñas como niños con identidad cruzada refieren que dejaron de manifestarse como se sentían después de ver llorar a sus padres.

 En su fuero interno, muchos niños creen que, al llegar a la adolescencia, se desarrollarán como lo que realmente son: niñas (o niños). Creen que este desarrollo en el género sentido sacará a los demás de su error.

 Cabe destacar que algunos de los temas que más preocupan a los padres, no tienen trascendencia para el niño en esta fase. El niño (o niña), no está pensando en sus relaciones sexuales futuras, en si podrá tener hijos o en cómo cambiar sus documentos legales. Para el niño, lo importante es sentirse amado por su familia y su entorno.

 Al llegar la adolescencia, aparece la atracción sexual. A pesar de que mucha gente da por supuesto que, quien se siente niño se sentirá atraído por las niñas y que quien se siente niña se sentirá atraída por los niños, esto no siempre es así.

 Cuando la orientación sexual no coincide con la “esperada” en una persona del género de identificación, aparece sorpresa e inseguridad en el adolescente. Muchos en esta fase se avergüenzan de haberse manifestado como chicas (o como chicos), ya que ahora éso no les concuerda con su orientación sexual. Precisamente estos adolescentes son quienes más necesitan apoyo y comprensión de su entorno, necesitan que alguien les reafirme que sus sentimientos son legítimos y completamente normales.

 Algunos adolescentes muy inseguros pueden manifestar con fuerza su identidad (tanto la sentida como la biológica) como medida de autoprotección; de allí la importancia de proporcionarles un margen de respeto y seguridad para que, se sientan como se sientan, tengan libertad de expresarse.

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